Cloud y el siempre cambiante mundo de la tecnología

Llevo muchos años trabajando en este sector de la tecnología y he podido vivir desde el inicio de los ordenadores a la instalación de diferentes redes, o a la evolución de distintos lenguajes de programación, así como otros muchos hitos. Y algo que ha sido una constante en mi carrera ha sido el cambio.

He podido ver desde ordenadores de 8, 16 y 32 bits hasta multiprocesadores o múltiples núcleos. También he asistido al cambio del mercado de trabajo y a la irrupción de lenguajes de programación, como Cobol, DBase, C o Java. En uno de mis trabajos, yo era el “chico de la red” que cambiaba a los clientes, desde un enlace coaxial ligero (10Base2) a otro 10Base-T.

Más tarde, los clientes se dieron cuenta de que era necesario disponer de un servidor de red y empecé a instalar Banyan Vines, Novell Netware 2.0a, Lan Manager y otros similares. Recuerdo que, en esos días, todo pasaba por instalar el Sistema Operativo de Red (NOS).

En tecnología, siempre hay alguna buena novedad a la vuelta de la esquina que alguna empresa se anima a adoptar primero y a la que siguen otras después, si se demuestra que es algo relevante. La evolución puede estar basada en hardware, en software o en una combinación de ambos.

Por ejemplo, cuando se lanzó al mercado Windows NT y se vio que era una novedad importante, la discusión ya no giraba en torno a qué sistema operativo de red había que instalar, cuál era el mejor o qué protocolo era el más adecuado (IPX / SPX, NDIS, TCP / IP, etc). Los compradores tenían claro que Windows NT podía encargarse de la gestión de los usuarios, la seguridad o el acceso a los archivos y otros recursos. Se trataba, en cambio, de saber cómo esta novedad podía facilitar mi trabajo o mejorar mi compañía.

Trabajando con diferentes startups, he comprobado personalmente el asombro de los clientes cuando se resolvía un gran problema, antes imposible de solucionar. Por ejemplo, cuando las empresas que trabajaban con muchos documentos en papel optaban por un Sistema de Gestión de Documentos que permitía digitalizarlos, mediante escáneres de alta velocidad, o sistemas de Reconocimiento Óptico de Caracteres (OCR) para convertir imágenes en archivos de texto e indexarlos, para permitir su búsqueda. Sus posibilidades sorprendían a las empresas.

Pero, como ocurre con todas las tecnologías, su evolución abre nuevas posibilidades que hacen cambiar las expectativas del cliente. Y la pregunta es siempre la misma, “¿cómo puedo hacer mejor mis tareas, a partir de ahora?”.

Con el Cloud, se está produciendo la misma evolución. Ya no sorprende que se puedan ejecutar varios equipos virtuales en un solo ordenador o que un proveedor pueda cargar y ejecutar diferentes instancias. Son cosas normales que suceden todos los días.

El Cloud está aquí para quedarse, pero la forma en que las empresas lo utilizan cambiará. En un principio, se trataba de disponer de varias imágenes (AMIs, instancias, cargas de trabajo, etc.), con sistemas operativos y aplicaciones preinstalados y configurados, y ejecutar estas instancias en un solo servidor grande. El departamento de TI se encargaría de construir las imágenes y mantenerlas actualizadas, guardarlas en una biblioteca, que facilitara el acceso a ellas, según las necesidades, en un trabajo a tiempo completo realizado por varias personas.

Más tarde, se intentó reducir los costes corporativos llevando las instancias al Cloud público (lo que requería disponer de un data center local, denominado Cloud privado). Luego, se introdujo el Software como Servicio, como una solución de nicho específica y ahora vemos otras modalidades, Plataforma como servicio, Infraestructura como servicio….Y, espera, que aún no nos hemos referido a Internet de las Cosas.

La evolución continúa. Los proveedores Cloud deben hacer más. Los clientes quieren más funciones; de almacenamiento, balanceo de carga, cortafuegos, etc. Por supuesto, los proveedores están añadiendo estas características, pero ¿adivinan qué? Esto seguirá cambiando. Algunos proveedores dejarán el juego, otros serán adquiridos, pero seguirán quedando otros muchos disponibles. Así, el mercado será mucho más competitivo, y afectará a los costes, a las características o a ambas cosas.

Mi punto de vista es que el Cloud es la tecnología más influyente del momento, que seguirá evolucionando, tanto en lo que respecta a los proveedores como a su funcionalidad, así como a la forma en que los clientes lo utilizan. Se crearán soluciones capaces de adaptarse a estas visiones concretas de los clientes y, en algunos casos, se desarrollarán herramientas específicas para cubrir las lagunas y los gaps que todavía no resuelven los proveedores actuales.

Lo cierto es que el Cloud, tanto público como privado, seguirá ganando relevancia en la estrategia corporativa, pero las expectativas seguirán aumentando y cambiando. ¿Por qué? Porque, en este negocio, el cambio es una constante.


Autor: Tobin Isenberg

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