Los Smartphones celebran una década de productividad en la empresa (y un montón de mensajes personales)

Hace diez años, el 29 de junio de 2007, Apple lanzó el primer iPhone. Ese audaz movimiento le sirvió para conseguir muy rápidamente nuevos usuarios, procedentes de marcas más establecidas, como Nokia o Blackberry, lo que muy pronto provocó un enorme impacto en todo tipo de empresas y profesionales TI.

Aunque los responsables de TI enseguida fijaron un estricto control  (o al menos, lo intentaron) sobre estos nuevos dispositivos, y a la posibilidad de que accedieran a los recursos y datos corporativos, esta irrupción repentina del iPhone – abiertamente o no – planteó nuevos retos de seguridad y potenció el avance de las plataformas de gestión de dispositivos móviles.

La propuesta de valor de este fenómeno, denominado “consumerización”, se basa en dos premisas principales:

Los empleados de la empresa son más productivos y felices cuando pueden utilizar herramientas de su elección para hacer su trabajo.

Y permitir que los empleados utilicen sus propios teléfonos inteligentes (a través de programas BYOD) ahorra dinero a la empresa.

Si bien esta última conclusión es innegable, la primera premisa se sigue debatiendo hoy. De hecho, en una encuesta de Frost & Sullivan, publicada en agosto de 2016, los trabajadores de las empresas estadounidenses dijeron que sus teléfonos inteligentes aumentaban su productividad en un 34% de media.

Sin embargo, una encuesta de CareerBuilder reveló dos meses antes que los teléfonos inteligentes son la principal fuente de distracción del empleado, por delante de Internet, los medios sociales o los compañeros de trabajo. Entre los principales motivos de distracción se mencionan los mensajes personales, las noticias y el tiempo (¿en serio?).

Más recientemente, Larry Alton, colaborador de Forbes, concluía que los teléfonos inteligentes pueden beneficiar a la empresa, si se aplican políticas y directrices de uso “estrictas y claras”. Es difícil no estar de acuerdo con eso, especialmente cuando hablamos de seguridad. Incluso, con su dispositivo personal, los empleados pueden ser descuidados; Los teléfonos que carecen de funciones de seguridad fundamentales, como códigos de acceso, pueden ser robados o perdidos, y exponer los datos empresariales.

En resumen, yo me inclinaría por el argumento de que los teléfonos inteligentes tienen un efecto positivo claro en la empresa, principalmente por flexibilidad, lo que al final viene a afectar directamente a la productividad. La gente siempre encontrará una manera perder el tiempo en el trabajo; Eso no es razón para prohibir a los empleados el uso de una herramienta de productividad tan potente (y, para todos, familiar).

¿Cómo afecta el uso de Smartphones a su empresa?

Autor: Chris Nerney

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