Cambia o muere: 3 elementos fundamentales en la “nueva cultura formativa”

Los trabajadores están sometidos a una gran presión para adelantarse a lo que exigirán los futuros puestos de trabajo, sobre todo porque muchos de ellos (y sus funciones concretas), e incluso sectores completos, están destinados a desaparecer, según avancen la automatización y la inteligencia artificial. Pero, a menos que las empresas pretendan convertir a todos sus recursos humanos en robots, parece obvio que deben ayudarlos a adaptarse a las necesidades de sus futuros cargos.

Las organizaciones de más éxito serán aquéllas capaces de impartir y obtener de sus propios trabajadores las capacidades y formas de pensar necesarias en una economía digital en rápida evolución. En efecto, si una colaboración eficaz aumenta las probabilidades de éxito, la colaboración entre empresas y trabajadores para desarrollar continuamente competencias puede cambiar toda una organización. Se trata de aprender o morir.

Cornerstone On Demand, proveedor de sistemas de búsqueda y formación de profesionales en la nube, ha publicado recientemente un informe, junto a The Institute for the Future (“Navigating the Skills Economy”), que asegura que “se está creando una cultura de aprendizaje corporativo del tipo ‘cambia o muere’”.

“Para los trabajadores más solicitados, el aprendizaje es un aspecto clave para su captación y fidelización”, concluye el estudio. “Ellos entienden este nuevo mundo y esperan recibir apoyo en su esfuerzo por desarrollar nuevas competencias y prosperar”.

Cornerstone identifica tres características clave de una cultura de aprendizaje eficaz:

1) Comienza desde arriba. “Las acciones, los valores y el lenguaje de los líderes modelan la forma de trabajar de los miembros de una organización y pueden consolidar o destruir un programa de aprendizaje. La transformación tendría que tener un objetivo concreto y aportar resultados medibles. Nunca, nunca, poner un programa formativo, como un fin en sí mismo. Impártelo siempre con un sentido de descubrimiento, que involucre y hasta divierta.

Por tanto, ¡el propósito de divertir excluye automáticamente las presentaciones en Power Point!

2) Se basa en herramientas de consumo habitual. “Todos estamos conectados, vía móvil, y nos comunicamos por redes sociales. Ya no basta con disponer de contenidos didácticos a los que se accede solo desde el escritorio. Para perseverar, es necesario ofrecer a los trabajadores la formación moderna que necesitan, en el momento que lo requieran, y por su canal preferido”.

Otra manera de analizar el tema es decir que, en términos de aprendizaje y formación, los empleados deben ser tratados como clientes. Una organización digital inteligente responderá a las exigencias de sus propios clientes, en tiempo real y según sus preferencias; de la misma manera, una cultura de aprendizaje vibrante requiere lo mismo: servicios personalizados bajo demanda.

3) Impulsa y celebra el aprendizaje. “La tecnología digital permite a los trabajadores acceder a la información, en cualquier momento y en cualquier parte, para realizar sus tareas. Pero, el acceso no siempre garantiza el aprendizaje. Una cultura de aprendizaje es aquélla en la que cada persona se dedica a mejorarse a sí misma, y a los demás. Es importante compartir, recibir y fomentar el conocimiento”.

Volvamos, por un momento, al primer elemento; “un objetivo concreto y con resultados medibles”. ¿Quién mejorará más rápido, el guitarrista que improvisa mientras mira Netflix, o el músico que dedica 30 minutos a practicar concentrado y a aprender las escalas en los trastes? La respuesta es obvia.

Finalmente, el reporte sugiere un enfoque proactivo, más que un aprendizaje reactivo: “Para prepararse para un nuevo futuro dinámico, las organizaciones y los trabajadores tienen que concentrarse de la misma manera sobre un aspecto que todavía no parece ser un problema -enfrentar las dificultades para ser más fuerte y seguir siéndolo para prosperar en cualquier escenario”.

“El drama es fácil, la comedia dura” es un viejo refrán entre actores. Propongo el siguiente dicho para aquellas empresas que tratan de mantenerse a la vanguardia de la economía digital: “cambiar es difícil, pero desaparecer lo es más”.

¿Tu empresa se está posicionando para cambiar o para morir?

Chris Nerney es un escritor especializado en tecnología móvil, colaboración en el puesto de trabajo, automatización, inteligencia artificial y cloud computing.

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