¿Estamos esperando demasiado de la IA demasiado pronto?

Haz una búsqueda en Google sobre la frase “cómo la inteligencia artificial se está transformando”. Adelante, esperaré.

Estás aquí para saber que incluso antes de presionar el botón “buscar”, Google sugiere que la inteligencia artificial (AI) está transformando:

  • la profesión legal
  • centros de contacto
  • industrias globales
  • la industria financiera
  • Wall Street

Una vez que presionas “buscar”, obtienes 112 millones de resultados, de los cuales podemos agregar a la lista anterior:

  • la “intelligence community”
  • los controles
  • las empresas
  • el sistema de justicia penal
  • la medicina
  • el ecosistema de transporte
  • el marketing
  • el mundo corporativo
  • el marketing omnicanal
  • WordPress
  • la experiencia del paciente
  • el retail como lo conocemos
  • el desarrollo y diseño de productos
  • el cuidado de la salud

Y estos son sólo los de las primeras dos páginas de resultados. ¡Eso es mucha transformación!

Pero, ¿qué parte de esa transformación relacionada con la IA está sucediendo en este momento, en comparación con los años por venir? La verdad es una sorpresa: a veces el bombo publicitario de una tecnología se adelanta un poco a la realidad.

Echa un vistazo más de cerca a los sueños de los fanáticos de la ciencia ficción en todo el mundo: los automóviles voladores. El noviembre pasado recibí un boletín por correo electrónico de FORTUNE con un titular que decía: “Finalmente, coches voladores“. Bueno, no, no finalmente; ciertamente no en el sentido que ahora puedes mirar al cielo y ver a papá y mamá aparcar su Audi Aéreo después de un viaje al dentista o un día en la oficina.

Por el contrario, hay un puñado de vehículos voladores en prototipo. El ejemplo más interesante quizás sea quizás que Audi está colaborando con Airbus e Italdesign en una combinación de coche volador /dron que utiliza inteligencia artificial, machine learning y realidad aumentada. Puedes ver un video genial del vehículo; lo que no puedes hacer es conducir uno, al menos hasta “mediados de la próxima década”, según DriveMag.com. Yo diría que es un panorama optimista.

Luego está Uber, que planea testear los despegues y aterrizajes verticales de aeronaves (VTOL, las siglas en inglés) en tres ciudades en 2020, y tener el negocio listo para el uso de los servicios en Los Ángeles cuando la ciudad acoja los Juegos Olímpicos de 2028. Dados los recientes problemas de Uber con los coches sin conductor, no apostaría a que la gente pueda llegar con VTOL a los obstáculos finales de los 400 metros masulinos dentro de 10 años.

Tomemos un ejemplo más: chatbots alimentados con inteligencia artificial. Son increíbles, ¿verdad? Bueno, no; son bastante limitados, en su mayoría sólo pueden responder preguntas simples y abordar solicitudes y quejas de bajo nivel. Una vez que las cosas se complican un poco, el cliente pasa a ser atendido por un agente humano (si tiene suerte). Los chatbots inteligentes definitivamente se están moviendo en la dirección correcta, pero no tan rápido como proclaman los vendedores.

El colaborador de Forbes, Jeff Catlin, lo expresó cuando escribió: “De alguna manera, la IA es su propio enemigo. Claro, tiene el potencial de ayudar a resolver los mayores problemas que enfrentamos. Pero potencial no es lo mismo que logro. Si tenemos expectativas muy altas para la IA, tenemos que moderarlas un poco. La inteligencia artificial puede llegar a ese punto algún día, pero todavía no ha ocurrido”.

Yo agregaría que el mayor enemigo de la IA puede ser el marketing agresivo, que impulsa nuestras expectativas y puede incitar a los responsables de la toma de decisiones de las empresas (no ajenos a la exageración publicitaria) a invertir donde no necesariamente tenga sentido. Esto a su vez puede conducir a la insatisfacción del cliente y, lo que es peor, al cinismo.

Lo cual sería una pena, porque está claro que la IA y el machine learning ya están teniendo un impacto en una variedad de industrias. Yo diría que están en el proceso de transformar aspectos de algunos sectores (manufactura, finanzas y seguros), pero en la mayoría de los casos es un proceso lento e incremental.

¿Qué piensas? ¿Está la IA fuera de la realidad? Y si tienes ejemplos de cómo hacer el trabajo más fácil, infórmanos. (¡No se permiten expertos en marketing!)

Chris Nerney es un escritor especializado en tecnología móvil, colaboración en el puesto de trabajo, automatización, inteligencia artificial y cloud computing.

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