Confiar en el análisis es un buen comienzo, pero no suficiente

Casi tres cuartas partes de las grandes empresas ya se han beneficiado de las iniciativas de Big Data e Inteligencia Artificial (IA), según una encuesta publicada a principios de este año en Harvard Business Review.

Entre sus beneficios, aseguran los coautores Thomas Davenport y Randy Bean, destacan que las decisiones que se toman mediante análisis avanzado resultan mejores, más productivas para los clientes e incurren en menores costes, aportando mayor innovación. Sin embargo, apenas una de cada tres empresas encuestadas (de diferentes sectores, incluidas las financieras, industriales y telcos) aseguran haber establecido una cultura basada en los datos.

Deben concurrir muchas circunstancias para poder crear una cultura basada en los datos, pero siempre encontraremos tres ingredientes esenciales: 1) la aceptación de los principales responsables de la empresa, 2) una estrategia de datos clara (incluidos objetivos comerciales concretos y que pueden medirse), y 3) funciones y responsabilidades bien definidas.

Mientras las grandes organizaciones han establecido nuevas funciones de gestión a partir de los datos para fomentar esta cultura, Davenport y Bean escriben que “todavía hay una falta de claridad sobre cómo se relacionan entre sí las diferentes funciones que tienen algo que ver con los datos (director de información, director de datos, director digital, jefe de análisis, etc.)”.

Esta situación puede generar confusión, luchas internas, y todo tipo de fallos en una iniciativa de inteligencia artificial. Y subrayan algo más: en lo que respecta a sus recursos humanos y de TI, las grandes empresas son como portaaviones, se resisten a los cambios repentinos de dirección. Las organizaciones más pequeñas, en cambio, son mucho más ágiles.

“Muchas startups han creado culturas impulsadas por los datos desde sus comienzos, lo que supone el principal motivo por el que las grandes firmas temen distanciarse de ellas”, aseguran Davenport y Bean.

Además, una cultura corporativa basada en los datos debe llegar a toda la empresa. No se puede simplemente contratar a un jefe de los datos y a algunos científicos; todos los empleados deben comprender la importancia de este análisis.

Una forma de garantizar que los empleados están involucrados en la cultura de los datos es promover la colaboración de los analistas y científicos  con el resto de los empleados, de forma que no se conviertan “en un silo”. Desplegar una estrategia integrada de análisis que se base en el trabajo en equipo puede reforzar la forma de afrontar los retos comerciales concretos. Sin la perspectiva de todas las partes interesadas de la empresa, los programas de análisis pueden perder mucho impulso.

En resumen: tanto si se trata de una empresa grande como de una start-up, una cultura basada en datos le permitirá aprovechar mejor la creciente cantidad de información generada por clientes, dispositivos personales, Internet de las cosas y muchas otras fuentes. Pero, depende de usted construir una.

Chris Nerney es un escritor especializado en tecnología móvil, colaboración en el puesto de trabajo, automatización, inteligencia artificial y cloud computing.

 

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