Las redes sociales como futuro canal de suministro de las Smart City

Cualquier político en una gran urbe sabe qué gran protagonismo han adquirido las redes sociales para dirigir la intención del voto, para bien o para mal. No sorprende, por eso, que estos mismos medios sociales sean cada vez más el factor esencial que va a marcar a estas grandes ciudades del futuro.

La cadena de suministro, como campo que engloba tanto la producción como la distribución de productos y servicios, es universal. Esto es cierto en todos los mercados e industrias, tanto en el ámbito público como privado. Y, no hace falta decirlo, las redes sociales están tan presentes en todas partes que afectan a casi todos los aspectos que rodean a los negocios y la política. Cuando consideramos además el enorme valor predictivo que pueden tener estas redes sociales, en todo lo que tiene que ver con el proceso de prestación de servicios de la ciudad, entendemos por qué el Canal de Suministro Social de una gran urbe se ha convertido en un área de especial estudio.

Desde que las ciudades cuentan con empresas públicas, similares a las del sector privado, sus responsables pueden moldear la cadena de suministro del consumidor final y de las empresas B2B. Por ejemplo, la cadena de suministro social ha prevalecido en la atención médica, porque siguiendo las redes sociales se puede predecir la demanda de tratamientos, medicinas o analíticas, a partir de lo que se “escucha” en Twitter y Facebook.

Recientemente, hemos visto dos ejemplos claros de ello en el caso del virus Zika y los efectos de los incendios forestales sufridos en California. En el primer ejemplo, los profesionales en atención médica y las aseguradoras pudieron “rastrear el ruido” en las redes sociales, para determinar los picos de exposición al virus y la necesidad de suministrar suero y medicinas a mujeres embarazadas en zonas afectadas.

En cuanto a los incendios forestales, éstos provocaron una exposición generalizada de los ciudadanos a una pésima calidad del aire, lo que obligó a prestar diversos cuidados para personas que sufrieron desde inhalación de humo hasta diversas alergias relacionadas con el desastre medioambiental.

Al encontrar un considerable aumento en el tráfico en redes sociales sobre estos temas, los responsables públicos y autoridades pudieron ajustar su cadena de suministro, para satisfacer mejor la necesidad. Como mencionamos antes, tanto entidades públicas como empresas privadas de salud afrontan los mismos desafíos y necesitan que sus respectivas cadenas de suministro interactúen, cuando concurren en la misma ciudad.

El tráfico urbano es otro campo propicio para las redes sociales. En algunos casos, guarda relación con aspectos meteorológicos y su impacto en el transporte. Y, en otros, tiene que ver con los cambios en la conducta de los conductores y sus consecuencias para el tráfico. Por ello, los responsables de transporte en la ciudad tienen claro que las plataformas sociales y de participación colectiva, tipo Waze, son una extensión de los datos de transporte de sus ciudades. Las plataformas de medios sociales, como Spothole, permiten a los ciudadanos reportar baches especialmente peligrosos en las calles. A partir de esta información, las empresas de reparación y mantenimiento de la calzada y el resto de la cadena pueden estar al tanto de estas redes para gestionar mejor sus recursos.

En cuanto a la seguridad pública, los servicios de emergencias y de respuesta rápida también se ven muy favorecidos con esta tendencia social. En momentos en los que se sufren inundaciones o huracanes en ciertas zonas de población, las redes sociales resultan especialmente importantes, cuando se producen cortes de energía que las convierten en la única opción viable de comunicación. Con estas cadenas de suministro vía redes sociales, los equipos de respuesta pueden determinar dónde conviene centrar los recursos y esfuerzos en un primer momento, y qué medios de rescate serán necesarios. Ya hemos comprobado cómo se prestaba un gran servicio en momentos de extrema necesidad y los responsables de una ciudad o un Estado se comunicaba no solo con los afectados o incluso los servicios de emergencia se comunicaban entre sí.

En los últimos tiempos, se ha demostrado que las redes sociales son la mejor forma de comunicarse durante un desastre natural. Se han utilizado para ofrecer información de las autoridades a ancianos, bebés, discapacitados, enfermos críticos, sobre dónde conseguir alimentos o medicinas en su zona, cuando el transporte o simplemente llegar a un punto geográfico era muy complicado.

Frank Cutitta es miembro del Leading Edge Forum de DXC, líder en la búsqueda de aspectos sociales, empresariales y transculturales de la tecnología.

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