El futuro de los teléfonos inteligentes puede estar en nuestra mente

Los smartphones tienen sus días contados, en gran medida por la saturación del mercado, por la falta de avances tecnológicos significativos en los últimos años y por la necesidad de los fabricantes de evitar la mercantilización del producto, lo que hace bajar sus precios y destruye el margen.

La consultora IDC ya lo adelantó el pasado mes de diciembre; se espera una caída mundial en ventas del 3% en el global de 2018, lo que supondría el segundo año consecutivo en bajada de ventas mundiales. La misma firma de análisis también predice un retorno al crecimiento de un solo dígito desde 2019 hasta 2022, pero eso no va a entusiasmar a los fabricantes de dispositivos, ni a sus accionistas. Esto significa que hay que crear un nuevo sucesor de los teléfonos inteligentes que despierte el interés y la imaginación tanto de consumidores como empresas.

Desafortunadamente, como recoge Jake Swearingen en un reciente artículo, “mirando hacia adelante, no hay ningún dispositivo que parezca poder desterrar al teléfono inteligente del centro de nuestra vida digital. Los wearables parecen ser un nicho de mercado en el mejor de los casos, es probable que los asistentes inteligentes se queden en nuestros hogares, y algo parecido a un wearable con realidad aumentada aún está a décadas de ser una realidad”.

¡Tal vez sea hora de pensar de otra manera! El escritor de Android Authority, Mitja Rutnik, ha hecho precisamente eso, con algunas predicciones que él mismo denomina como “locas”, sobre el futuro reemplazo del actual smartphone, en un plazo de 20 a 50 años vista.

La predicción más demente, sin buscar un juego de palabras, es el control mental. Si observamos la evolución que ha sufrido la interacción humana con sus dispositivos, desde los teclados a las pantallas táctiles y de éstos a los comandos de voz, Rutnik sugiere que el siguiente paso lógico en esta evolución sea controlar nuestros dispositivos directamente con nuestra mente. “Podríamos abrir una aplicación, reproducir un vídeo concreto (en una versión futurista de YouTube) e incluso editar imágenes con nuestros pensamientos”, escribe.

Suena a ciencia ficción, pero Rutnik asegura que los investigadores de Facebook y del MIT ya están explorando cómo podríamos los humanos interactuar con las máquinas, empleando solo nuestra mente.

Las ventajas de este método son convincentes. No solo sería más eficiente que tocar/deslizar/hablar con el dispositivo personal o profesional, sino que también sería más seguro, cuando el usuario está conduciendo o caminando por la calle. Y tal vez, solo tal vez, no tener que mirar fijamente a la pequeña pantalla del dispositivo permitirá a las personas estar más “presentes”.

Sin embargo, hay bastantes dudas al respecto, sobre cómo asegurar el dispositivo para que otras personas no puedan usar su mente para controlarlo, o si nuestra mente debería ser capaz de “formular” frases completas o “pensar” en palabras concretas que sirvan de señales a los dispositivos.

Sin mencionar cómo respondería el dispositivo a una persona indecisa (no bromeo; podría ser un problema real). ¿Qué opinan? ¿Le arreglaría el día poder controlar su teléfono inteligente (u otros dispositivos) con su mente? ¿Y cuánto tiempo cree que tardará en convertirse en realidad (llegado el caso)?

Chris Nerney es un escritor especializado en tecnología móvil, colaboración en el puesto de trabajo, automatización, inteligencia artificial y cloud computing.

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